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Antecedentes históricos

La Facultad de Ingeniería Civil (FIC) fue creada el 16 de octubre de 1933 por el primer rector de la UANL, Dr. Pedro de Alba.

Los maestros fundadores fueron los ingenieros Manuel Martínez Carranza, Pablo Domínguez, Ernesto García Oritz, Lidio A. Torres, Lauro Martínez Carranza, Salvador Cárdenas, y Porfirio Treviño Arreola, este último nombrado como el primer director de la FIC.

Dentro de la primera generación de ingenieros civiles, se encuentran José Maiz Mier, Gregorio Salazar, Carlos Curiel, Hermenegildo Veliz, Constantino Cisneros, y Jorge Laurenz.

La FIC se inició en el ala norte del edificio del ahora Colegio Civil Centro Cultural Universitario, en la esquina de las calles Colegio Civil y Washington, permaneciendo en dicha ubicación hasta el año de 1960, trasladándose hasta su ubicación actual en el lado oriente del Campus Ciudad Universitaria, colindando con las facultades de Ciencias Químicas, y de Ingeniería Mecánica y Eléctrica, frente al Estadio Universitario.


Los castores constituyen la familia de los castóridos, dentro del orden de los roedores mamíferos de vida semiacuática, muy bien conocidos por su capacidad para construir madrigueras complejas y diques.

El castor suele medir al rededor de 76 centímetros de largo y 30 cm de alto. Gracias a sus dientes, este mamífero es capaz de talar árboles grandes. Es longevo, puede vivir más de 20 años y es monógamo; tiene de dos a cuatro crías por camada, que nacen en primavera y permanecen con sus padres al rededor de un año.

Estos animales sociales, viven junto a ríos y lagos rodeados de zonas boscosas. Las madrigueras que construyen con estructuras únicas, existiendo de diferentes tipos, según el lugar en donde estén localizadas.

Al construir diques en los ríos, pueden crear lagunas con nivel de agua constante, en donde ocasionalmente construyen sus madrigueras.

Estos nidos consisten en una especie de construcción formada por palos, ramas, hierbas y musgo entretejido y presentan una cámara central a la que se accede por debajo del agua. Esta cámara tiene el suelo sobre el nivel del agua y posee dos entradas: el castor utiliza la primera para entrar con madera y tiene una trayectoria recta e inclinada; la segunda la usa para entrar y salid, y desciende hacia el agua de forma más abrupta y directa. La habitación interior puede medir 2.4 metros de ancho y hasta un metro de alto. El suelo está cubierto con cortezas de árboles, hierba y pedazos de madera. Además, puede haber una cámara adicional para almacenar estos materiales.

El castor repara la madriguera continuamente, con lo que aumenta el tamaño con forme el tiempo que habita en ella. Los diques que construye tiene dos efectos: elevar el nivel del agua, y el de aumentar el área inundada al rededor de la madriguera. Los diques están construidos con palos y troncos, y los más sólidos de barro, maleza y piedras.

El material flotante arrastra el agua que se retiene en el dique junto con las raíces de la vegetación que crece sobre éste, y de esta manera, ayuda a la consolidación de toda la estructura.

Es frecuente que el castor construya otra presa más pequeña corriente abajo, lo que permite que disminuya la velocidad del agua y se reduzca la presión en la parte de la madriguera expuesta a la corriente. Los diques del castor suelen medir 1.5 metros de alto y más de 3 metros de largo en la base, estrechándose hacia la parte superior.

Aunque los diques peden causar desbordamientos locales, ayudan a reducir la corriente y las inundaciones agua abajo. Además, las lagunas creadas atraen a peces, aves y otros animales acuáticos. Por último, con el paso del tiempo, las lagunas se colmatan de sedimentos y son colonizadas por hierbas, gramíneas y matorrales. Cuando se llega a este punto, el castor se traslada a un nuevo lugar y las áreas abandonadas se convertirán en praderas fértiles.

El castor es un nadador excelente y torpe por el suelo; le resulta bastante difícil arrastrar los troncos y las ramas que necesita para alimentarse y para la construcción de su madriguera. Como consecuencia de ello, es fácil encontrar en las colonias de castores canales construidos que comunican directamente la laguna con los árboles más próximos. Estos pasadizos pueden medir un metro de alto, por uno de ancho, por hasta cien metros de longitud.

Por lo anterior, se puede asegurar que los castores son una especia animal única. Por su instinto de planeación y sus construcciones, que impresionan no solo por cómo están construidas, sino por la función que desempeñan con su entorno natural, ya que estos animales juegan un papel clave en el equilibrio del sistema en el que habitan.

Es por esto que a los ingenieros civiles nos llaman castores, ya que como seres humanos, dentro de nuestra sociedad, ocupamos un papel indispensable en la construcción y mantenimiento de su infraestructura, tenemos una estrecha relación con la naturaleza -a la cuál debemos de conocer ampliamente para poder interactuar con ella- y así tener una mejor calidad de vida, pero siempre en equilibrio con nuestro entorno.

Nuestro escudo se enmarca con el nombre de la institución grabado en un triángulo equilátero, dispuesto de manera de escuadra o de flecha de una brújula apuntando hacia el norte. Esta escuadra atraviesa por su parte superior a una aureola graduada, reconocida también en diversos instrumentos de medición utilizados en esta profesión. A su vez, dentro de este escudo se reconocen todas las disciplinas de la ingeniería civil en unos cuantos elementos representativos:

  • En el primer plano se encuentra el tránsito o teodolito, instrumento imprescindible en las mediciones topográficas; en el escudo se encuentra el teodolito clásico, con el objetivo sobresaliendo y sobrepasando el marco triangular que nos identifica.
  • En segundo plano se encuentra un paisaje de referencias simbólicas; la cuenca de un río en representación del área hidráulica abriéndose paso en un espacio natural sobre el cual va a construirse, en referencia a las áreas de suelos y geotecnia y englobado todo el contexto por la ingeniería ambiental.
  • Sobre el río se levanta un puente, inequívoco elemento estructural por excelencia que también es referencia de las vías terrestres y de la ingeniería de tránsito por los vehículos que sobre él circulan.
  • Al fondo se levantan los edificios de concreto, para así completar una línea conceptual que recurre a toda la ingeniería como proceso que el hombre aplica en beneficio de sí mismo. Esta línea recorre la naturaleza en su estado intacto, que es tocada por el conocimiento aplicado del hombre hasta convertirlo en un espacio diferente, transformado y mejorado, que se ofrece a la humanidad como hábitat adecuado a la especie humana.

 

En el año de 1962 se terminó de construir el mural de la Facultad. Éste es un friso cóncavo titulado «Nezahualcóyotl y el agua».

El autor del mural del frontispicio de la FIC, así como diversos murales que se encuentran dentro de la Ciudad Universitaria, es don Federico Cantú Garza, nacido el 03 de marzo de 1903, hijo del Dr. Adolfo Cantú Jáuregui, y de la escritora María Luisa Garza.

En los murales de la Universidad Autónoma de Nuevo León, Federico Cantú Garza intenta la fusión de las culturas indígenas con la tradición de la cultura de occidente. La colaboración directa de Mario Ledezma, constructor de algunos edificios de Ciudad Universitaria, permite al pintor un trabajo interdisciplinario en el que el propio Ledezma es el principal promotor. Cantú Garza decide utilizar la Facultad de Ingeniería Civil para desplegar una imagen de la técnica constructiva prehispánica, y toma un elevado Nezahualcóyotl, el sabio texcoacano, constructor y poeta, que realiza grandes trabajos de ingeniería hidráulica. El escultor Ángel Manzano colaboró en esta obra que fue realizada sobre cuartón verde de Guanajuato.

Los murales de Cantú Garza en la Facultad de Ingeniería Civil son así, una lejana florescencia de aquel ideal de Nezahualcóyotl.

Al centro, se encuentra representado quien fuera Rey de México, además de geómetra y poeta, también en muchas ocasiones se le consultó como ingeniero. Entre las obras que construyó, están los albardones de Texcoco. Es decir, obras de ingeniería para impedir las inundaciones y traer agua a lo que hoy es Ciudad de México.

Por la boca emite una de las improntas del covimeibto, y en la mano tiene otro signo de movimiento, una escuadra. En el cinto está representado Quetzalcóatl Topitzin (Zeacatl), y en un pedazo de pergamino o filacteria están grabados los signos del planeta Venus.

A la izquierda está sentado un geómetra trazando por medio de un caracol y un cordel, una espiral perfecta o voluta jónica. Los cuerpos geométricos son un motivo griego que representan los cuatro elementos (tierra, aire, agua y fuego), más a la izquierda, está representado otro geómetra empleando un compás y arriba un calmecac o esscuela de ingeniería a la que asisten a un congreso los tlacuilcos o maestros, los cuales están asentando conclusiones.

También se muestra el uso del malacate, que ya se empleaba en el México precortesiano: se usaba con cuerda de ixtle.

En el extremo izquierdo se representa la traída de agua a México que, como ya se mencionó, fue obra de Nezahualcóyotl.

Las escalinatas se emplearon en el mural para dar una idea de profundidad (nunca se había realizado en bajorrelieve); el autor nos dice que es una invasión a la pintura.

En el puente está representado Tláloc, dios de la lluvia, y los tigres (en una mascarilla) son únicamente motivos plásticos incluidos por ser el emblema deportivo de la UANL.

A la derecha de Nezahualcóyotl está representada la fecundación de Xilone, diosa del maíz tierno, por Tláloc. Esto es Xilone dentro de las fauces de Tláloc; el autor del mural tomó este motivo de una figura de la Sierra de Tenancingo, la cuál es poco conocida, y está labrada en la montaña; es un pequeño adoratorio en el cuál se encuentra una caída de agua.

En el extremo derecho se encuentra representado el autor, don Federico Cantú Garza, con indumentaria de artista tolteca, observando una estela que labran dos maestros y canteros. También se observa a un grupo moviendo con cuerdas los pies de un atlante.

La Facultad es complementada por el Instituto de Ingeniería Civil (IIC), edificio que alberga las instalaciones de los laboratorios para la práctica docente e investigación, así como el servicio a la comunidad, y la Subdirección de Estudios de Posgrado.

La construcción del actual IIC inició su construcción en el año de 1975 con la aportación del Patronato Universitario. Desde 1979, aún sin concluir las instalaciones fundamentales, se inició con el traslado de varios departamentos para ofrecer solo funciones académicas de laboratorio.

El edificio del Instituto de Ingeniería Civil fue reinaugurado 20 de agosto de 1990 por el Lic. Jorge Treviño Martínez, Gobernador del Estado de Nuevo León,  el Ing. Gregorio Farías Longoria, rector de la UANL, y el Ing. Juan Francisco Garza Tamez, director de la Facultad de Ingeniería Civil.

Actualmente, además de brindar apoyo con los laboratorios para las actividades académicas, el IIC presta servicio al público en general, laborando allí profesionistas responsables apoyados por técnicos debidamente capacitados y con los equipos e instrumentos necesarios de alta tecnología.

Universidad Autónoma de Nuevo León Visión 2030