La Facultad de Ingeniería Civil fue creada el 16 de octubre de 1933 por el entonces primer Rector de la naciente casa de estudios, el Dr. Pedro de Alba.

Los maestros fundadores fueron los ingenieros Manuel Martínez Carranza, Pablo Domínguez, Ernesto García Ortiz, Lidio A. Torres, Lauro Martínez Carranza, Salvador Cárdenas y Porfirio Treviño Arreola, este último quien fuera nombrado como el primer Director de la Facultad.

Los primeros alumnos fueron los posteriormente ingenieros José Maiz Mier, Gregorio Salazar, Carlos Curiel, Hermenegildo Veliz, Constantino Cisneros y Jorge Laurenz. Su primer local fue el ala norte del edificio de Colegio Civil, en la esquina de las calles Colegio Civil y Washington, y ahí permaneció hasta el año de 1960. Desde 1960 a la fecha, la sede de la Facultad de Ingeniería Civil, se encuentra en el lado oriente dentro de la Ciudad Universitaria, colindando con las Facultades de Ciencias Químicas y de Ingeniería Mecánica y Eléctrica, muy cerca del Estadio Universitario.

A la Facultad la complementan el Instituto de Ingeniería Civil, edificio que alberga las instalaciones de los laboratorios para la práctica docente e investigación, así como el servicio a la comunidad y la Secretaría de Estudios de Posgrado.

El actual Instituto de Ingeniería Civil, ubicado en los cruces de las Avenidas Fidel Velázquez y Alfonso Reyes (antes Universidad), al norte de la Ciudad Universitaria, inició su construcción en el año de 1975 con aportación del Patronato Universitario. Desde 1979, aún sin concluir las instalaciones fundamentales, se inició con el traslado de varios departamentos para ofrecer sólo funciones académicas de laboratorio. El edificio del Instituto de Ingeniería Civil fue reinaugurado el 20 de agosto de 1990 por el Gobernador del Estado de Nuevo León, Lic. Jorge Treviño Martínez, siendo Rector de la Universidad Autónoma de Nuevo León el Ing. Gregorio Farías Longoria y Director de la Facultad de Ingeniería Civil, el Ing. Juan Francisco Garza Tamez.

Actualmente, además de brindar apoyo con los laboratorios para las actividades académicas, el Instituto de Ingeniería Civil presta servicio al público en general, laborando allí profesionistas responsable, apoyados por técnicos debidamente capacitados y con los equipos e instrumentos necesarios de alta tecnología.

Mascota

Mascota de la FIC.

Castor, mascota de la Facultad.

¿Por qué nos llaman “castores”?

Los castores constituyen la familia de los castóridos, dentro del orden de los roedores mamíferos de vida semiacuática, muy bien conocido por su capacidad para construir madrigueras complejas y diques.

El castor suele medir alrededor de 76 cm de largo y 30 cm de alto. Gracias a sus dientes, el castor es capaz de talar árboles grandes. Es longevo, puede vivir más de 20 años y es monógamo; tiene de dos a cuatro crías por camada, nace en primavera y permanece con sus padres durante un año. Los castores viven junto a ríos y lagos rodeados por zonas boscosas. Son animales sociales.

Las madrigueras de los castores son estructuras únicas: existen varios tipos dependiendo del lugar donde estén localizadas. Al construir diques en los ríos, pueden crear lagunas con un nivel de agua constante, donde a veces construye sus madrigueras. Estos nidos consisten en una especie de construcción formada por palos, ramas, hierbas y musgo entretejido, y presentan una cámara central a la que se accede por debajo del agua. Esta cámara tiene el suelo sobre el nivel del agua y posee dos entradas: el castor utiliza la primera para entrar con madera y tiene una trayectoria recta e inclinada; la segunda la usa para entrar y salir, y desciende hacia el agua de forma más abrupta y directa. La habitación interior puede medir 2.4 m de ancho y hasta 1 m de alto; el suelo está cubierto con cortezas de árboles, hierba y pedacitos de madera. Además, puede haber una cámara adicional para almacenar estos materiales. El castor repara la madriguera continuamente, con lo que aumenta de tamaño año tras año. Otro tipo de madriguera son túneles sencillos excavados en las orillas de ríos y lagos. Los diques que construye el castor tienen dos efectos: primero, elevan el nivel del agua y, segundo, aumentan el área inundada alrededor de la madriguera. Los diques están construidos con palos y troncos y, los más sólidos, de barro, maleza y piedras.

El castor repara y añade materiales a la presa de forma continua. El material flotante que arrastra el agua queda retenido en el dique junto con las raíces de la vegetación que crece sobre éste y, de esta manera, ayuda a la consolidación de toda la estructura. Es bastante frecuente que el castor construya otra presa más pequeña corriente abajo, lo que permite que disminuya la velocidad del agua y se reduzca la presión en la parte de la madriguera expuesta a la corriente. Los diques del castor suelen medir 1.5 m de alto y más de 3 m de longitud en la base, estrechándose hacia la parte superior. En el Parque Nacional de las Montañas Rocosas, en el estado de Colorado en los Estados Unidos de América, se encontró una presa de más de 300 m de longitud. Aunque los diques pueden causar desbordamientos locales, ayudan a reducir la corriente y las inundaciones aguas abajo. Además, las lagunas creadas atraen a peces, aves y otros animales acuáticos. Por último, con el paso del tiempo, las lagunas se colmatan de sedimentos y son colonizadas por hierbas, gramíneas y matorrales; entonces, es cuando el castor se traslada a un nuevo lugar. Las áreas abandonadas se convertirán en praderas fértiles.

Aunque el castor es un nadador excelente, es bastante torpe cuando se desplaza por el suelo, y le resulta bastante difícil arrastrar los troncos y las ramas que necesita para alimentarse y para la construcción de su madriguera. Como consecuencia de ellos, es fácil encontrar en las colonias de castores canales construidos por ellos mismos que comunican directamente la laguna con los árboles más próximos. Estos pasadizos pueden medir 1 metro de ancho por 1 metro de altura y alcanzan los 100 metros de longitud; a través de ellos, el castor empuja la madera flotante hacia el estanque. Algunas observaciones y experimentos realizados sugieren que la construcción de las presas constituye una respuesta del castor ante el estímulo producido por el sonido de la corriente del agua.

Por lo tanto, podemos asegurar que los castores son una especie animal única, por su instinto de planeación y sus construcciones que impresionan no sólo por cómo están construidas, sino por la función que éstas desempeñan con su entorno natural, ya que estos animales juegan un papel clave en el equilibrio del sistema en el que habitan.

Es por esto que a los Ingenieros Civiles nos llaman castores, ya que como seres humanos, dentro de nuestra sociedad, ocupamos un papel indispensable en la construcción y mantenimiento de su infraestructura, tenemos una estrecha relación con la naturaleza – a quien debemos conocer ampliamente para poder interactuar con ella – y así tener una mejor calidad de vida, pero siempre en equilibrio con nuestro entorno.

Escudo

Logotipo de la Facultad 125 px

Escudo de nuestra Facultad.

Nuestro escudo se enmarca con el nombre de nuestra Institución grabado en un triángulo equilátero, dispuesto de manera de escuadra o de fleche de una brújula apuntando hacia el norte. Esta escuadra atraviesa por su parte superior a una aureola graduada, reconocida también en diversos instrumentos de medición utilizados en esta profesión. Dentro de nuestro escudo podemos reconocer todas las disciplinas de la Ingeniería Civil en unos cuantos elementos representativos:

En primer plano se encuentra el tránsito o teodolito, instrumento imprescindible en las mediciones topográficas; en nuestro escudo encontramos el teodolito clásico, con el objetivo sobresaliendo y sobrepasando el marco triangular que nos identifica.

Detrás se encuentra, en segundo plano, todo un paisaje de referencias simbólicas; la cuenca de un río en representación del área hidráulica, abriéndose paso en un espacio natural sobre el cual va a construirse, representando las áreas de suelos y geotecnia y englobado todo el contexto por la ingeniería ambiental.

Sobre el río se levanta un puente, inequívoco elemento estructural por excelencia que también es referencia de las vías terrestres y de la ingeniería de tránsito por los vehículos que sobre él circulan.

Al fondo de esto se levantan los edificios de concreto para así completar una línea conceptual que recurre a toda la ingeniería como proceso que el hombre aplica en beneficio de sí mismo. Esta línea recorre la naturaleza en su estado intacto que es tocada por el conocimiento aplicado del hombre hasta convertirlo en un espacio diferente, transformado y mejorado, que se ofrece a la humanidad como hábitat adecuado a la especie humana.

Mural

Mural (foto antigua).

En el año de 1962 terminó de construirse el mural de nuestra Facultad. Éste es un friso cóncavo de Federico Cantú titulado “Nezahualcóyotl y el Agua”.

El autor del mural del frontispicio de la Facultad de Ingeniería Civil y de los demás murales que se encuentran dentro de la Ciudad Universitaria es Don Federico Cantú, quien nació el 3 de marzo de 1903 y es hijo del Dr. Adolfo Cantú Jáuregui y de la escritora María Luisa Garza.

En los murales de la Universidad Autónoma de Nuevo León, Federico Cantú intenta la fusión de las culturas indígenas con la gran tradición de la cultura de occidente. La colaboración directa de Mario Ledezma, constructor de algunos edificios de la Ciudad Universitaria, permite al pintor un trabajo interdisciplinario en el que el propio Ledezma es el principal promotor. Cantú decide utilizar la Facultad de Ingeniería Civil para desplegar una imagen de la técnica constructiva prehispánica. Y toma un elevado Nezahualcóyotl, el sabio, tezcocano, constructor y poeta que realiza grandes trabajos de ingeniería hidráulica.

Los murales de Cantú en la Facultad de Ingeniería Civil son, así, una lejana florescencia de aquel ideal de Nezahualcóyotl. El escultor Ángel Manzano colaboró en esta obra que fue realizada sobre cuartón verde de Guanajuato.

Al centro está representado Nezahualcóyotl, quien fuera Rey de México, además de geómetra y poeta; también en muchas ocasiones se le consultó como ingeniero. Entre las obras que construyó están los albaradones de Texcoco, es decir, obras de ingeniería para impedir las inundaciones y traer agua a la Ciudad de México.

Por la boca emite una de las improntas del movimiento y en la mano tiene otro signo del movimiento (una escuadra), en el cinto está representado Quetzalcóatl Topitzin (Zeacatl) y en un pedazo de pergamino o filacteria están grabados los signos del planeta Venus.

A la izquierda está sentado un geómetra trazando por medio de un caracol y un cordel una espiral perfecta o voluta jónica. Los cuerpos geométricos son un motivo griego que nos representan los cuatro elementos (tierra, aire, fuego y agua), más a la izquierda está representado otro geómetra empleando un compás y arriba un calmecac o escuela de ingeniería a la que asisten a un congreso los Tlacuilcos o maestros, los cuales están asentando conclusiones.

Nezahualcóyotl y un geómetra (centro del mural)

Nezahualcóyotl.

Nezahualcóyotl en nuestro mural.

También se muestra el uso del malacate que ya se empleaba en el México precortesiano: se usaba con cuerda de ixtle.

En el extremo izquierdo se representa la traída de agua a México, que como ya se mencionó, fue obra de Nezahualcóyotl.

Las escalinatas se emplearon en el mural para dar una idea de profundidad (nunca se había hecho en bajorrelieve), el autor nos dice que es una invasión a la pintura.

En el puente está representado Tláloc (dios de la lluvia) y los tigres (una mascarilla) son únicamente motivos plásticos incluidos por ser el emblema deportivo de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

A la derecha de Nezahualcóyotl está representada la fecundación de Xilone (diosa del maíz tierno) por Tláloc (dios de la lluvia), esto es representado por Xilone dentro de las fauces de Tláloc; el autor del mural tomó este motivo de una figura de la Sierra de Tenancingo, la cual es poco conocida, y está labrada en la montaña, es un pequeño adoratorio en el cual se encuentra una caída de agua.

Extremo izquierdo del mural.

Tláloc, los tigres, las escalinatas y la traída de agua a México (extremo izquierdo del mural).

Xilone en el mural.

Fecundación de Xilone por Tláloc (en el mural a la derecha de Nezahualcóyotl).

En el extremo derecho del mural está representado su autor Don Federico Cantú, con indumentaria de artista tolteca, observando una estela que labran dos maestros y los canteros. También se observa a un grupo moviendo con cuerdas los pies de un atlante.

Movimiento del atlante.

Federico Cantú y un grupo moviendo a un atlante (extremo derecho del mural).

Versión para imprimir.